Cuando dejas de luchar


No pasa absolutamente nada. El panadero sigue vendiendo pan a 0’25 € la andaluza y el carnicero sigue cortándote la carne en filetitos. Nada ni nadie cambia; las cosas siguen como las dejaste antes de que el cerebro se fugase.
He recorrido un largo camino para llegar hasta aquí, un camino de veintitrés años para ser exactos y de lo único que me arrepiento es de haberme arrepentido de algo alguna vez.
Lo que quiero decir con estas cuatro líneas es que la vida es el tiempo que nos permitimos aprovechar, todo lo demás son sobras que si quieres puedes dárselas a comer a los cerdos porque no valdrán para más.
¿Sabes qué? Puedes dejar de luchar, pero no tienes por qué dejar de vivir. Incluso hay personas que tienen la maravillosa suerte de no haber tenido que luchar por nada desde que nacieron y sin embargo viven. Porque vivir señores no se trata de comer, beber, cagar y follar. No, es mucho más que eso, es descubrir lo bello de respirar.
No quiero ponerme moñas en mi primer post, ni tampoco quiero que esto se alargue demasiado, no quiero decirte cosas que ya sepas ni lo que flipo. Bueno que cojones, te jodes y si quieres seguir leyendo hazlo.
Flipo con la textura de tus labios, si tú, date por aludida. Me quito los padrastros, me como las uñas de vez en cuando, a veces no me ducho, sonrío y me gustan ver los clásicos de siempre. Me gusta comerme la galleta entera primero y después la natilla de la marca reina. También me gusta comerme las patatas antes que la hamburguesa y si son de dos o de tres en tres, mejor. Soy de las que piensan que el McFlurry con M&M’s es el mejor de todos los tiempos del McDonald. Siempre que salgo de casa, da igual para qué, tengo que echarme colonia. Me disgusta que dejen la tapa del váter abierta.
Lo que más me gusta en este mundo es hacerte sonreír, si otra vez tú.
¿Qué pasa cuando dejas de luchar?
Nada, puedes ponerte los auriculares y música dance a tope que los tímpanos van a seguir donde están y tu pensamiento va a estar allí, con ella. Basta de leer gilipolleces en twitter que lo único que hacen es hacerte pensar sobre lo mismo, frases baratas… aquellas que no dicen nada pero todo el mundo se siente identificado con ellas.
Puedo escribir muchas cosas, claro que sí, pero idiota de mí que al final siempre acabo escribiendo sobre ti y sobre lo preciosa que estás cada vez que estoy encima de ti. Pero algo ha cambiado, cuando haces llorar tanto a un corazón, éste al final acaba haciéndose de piedra. Lo que lees, de piedra. Y ya no llora más, en cierto modo es reconfortante pensar que sin mí estarás mejor. En cierto modo incluso es reconfortante que seguramente yo esté mejor sin ti también.
Así que dejemos de luchar, y a seguir bebiendo, comiendo, follando y teniendo conversaciones insustanciales con personas con las que no habrías hablado en otro momento de tu vida. Vamos a perdernos en un mar de pensamientos sin sentido y bañémonos en un destino que tanto tú como yo nos estamos labrando, un destino de mierda.
Si, joder, estoy escribiendo esto para desahogar todo lo que llevo dentro, todo lo que tú me has dado y lo que no. Quiero vomitarlo todo de una vez, si es cierto que estoy bien; no tengo ningún problema y que ando como nunca he andado antes. Pero también es verdad que te quiero y que las cosas me duelen, que respeto tu manera de pensar, tu genio, respeto tu cara de enfadada. Pero duele.
Sigue doliendo.

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